Introducción.
Como todo ser vivo que se precie necesitamos energía para vivir, bueno, incluso los no vivos como la “Inteligencia Artificial” o” IA” requieren de ingentes cantidades de energía para cumplir con su cometido (en este caso la eléctrica). Los seres humanos obtenemos la energía (las calorías) de los nutrientes que ingerimos, esto es, los alimentos que componen nuestra dieta. A la hora de valorar energéticamente un alimento solemos hablar de kilocalorías o kilojulios.
El Gasto Energético Total (GET) o Gasto Energético Total Diario (GETD) es la cantidad de energía que una persona necesita para mantener sus funciones vitales (la circulación sanguínea, respirar, hacer la digestión…) y actividad física.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el GET como “el nivel de energía necesario para mantener el equilibrio entre el consumo y el gasto energético, cuando el individuo presenta peso, composición corporal y actividad física compatibles con un buen estado de salud, debiéndose hacer ajustes para individuos con diferentes estados fisiológicos como crecimiento, gestación, lactancia y envejecimiento”.
Simplificando mucho el tema, si consumimos la misma energía que la que gastamos estaremos en una situación de equilibrio (ingreso energético=gasto energético); al ingerir más energía de la que gastamos tenderemos a engordar; y, al contrario, si gastamos más que la que ingerimos adelgazaremos. Este es un planteamiento un poco simplista, puesto que la ganancia o pérdida de peso de una persona viene determinado por otros factores, además del GET.
Para el cálculo de los requerimientos energéticos de un individuo, o dicho de otro modo de las calorías que necesitamos ingerir, podemos emplear diferentes métodos, los cuales podemos clasificar en general como calorimétricos: calorimetría indirecta y directa; y, no calorimétricos: bioimpedancia eléctrica, técnica del agua doblemente marcada, medida del gasto cardíaco y las fórmulas predictivas. Estas últimas (fórmulas predictivas), están muy extendidas en la valoración de pacientes y de grupos de población sana por su mayor facilidad de manejo, disponibilidad y menor costo, pero no están exentas de controversias sobre su exactitud y aplicabilidad a cualquier tipo de pacientes. Por ello, le dedicaremos la mayor parte de este artículo.
Métodos no calorimétricos: ecuaciones predictivas.
Antes de ver las principales ecuaciones predictivas, conviene aclarar cuáles son los componentes del Gasto Energético Total, los cuales quedan expresados en la siguiente fórmula: GET = GEB x FA + GT
Veamos a continuación cada uno de los factores:
El gasto energético basal (GEB).
También conocido como metabolismo basal o tasa metabólica basal (TMB). Es la cantidad de energía mínima (kcal mínimas diarias) que necesita nuestro organismo para mantener sus funciones vitales en estado de reposo (digestión, respiración, renales, endocrinas…). Representa un nada despreciable 60-70% del total del gasto energético (TGE), en la mayoría de los adultos sedentarios; mientras que, en los individuos físicamente muy activos es de aproximadamente el 50%. Pero también depende de otros factores:
La edad: en los estudios realizados por Herman Pontzer y colaboradores, se pone de manifiesto que el metabolismo aumenta considerablemente desde el primer año de vida, luego se mantiene elevado durante la infancia, desacelerándose lentamente durante la adolescencia hasta alcanzar los niveles de los adultos alrededor de los 20 años. Desde esta edad, se mantiene relativamente estable hasta los 60 años que es cuando el metabolismo se ralentiza alrededor de un 7 por ciento por década. Cuando los hombres y las mujeres tienen 90 años, sus gastos diarios son entre un 20 y un 25 por ciento inferiores, de media, a los de los adultos de 50 años. Para ello se tiene también en cuenta el factor que veremos a continuación: el tamaño y composición corporal. Así que no es lo mismo que un niño se coma un trozo de pizza a que lo haga su padre de 40-50 años o su abuela de 70.
Tamaño: a mayor tamaño mayor será nuestro metabolismo basal porque un cuerpo más grande necesita más energía para mantenerse.
Composición corporal: cuanta más masa muscular y menos contenido en grasa tengamos más activo estará nuestro metabolismo basal porque el músculo necesita más energía para su mantenimiento. De aquí también la importancia de realizar ejercicios de fuerza conforme nos vamos haciendo mayores para compensar la pérdida de musculatura.
Otros factores: genética, producción de hormonas, clima (las personas que viven en clima cálido tienden a tener una TMB más baja que quienes viven en clima frío), etc.
Un término similar a la tasa metabólica basar (TMB) es el de tasa metabólica en reposo (TMR). El médico y fisiólogo alemán Adolf Magnus-Levy estableció que la medición del metabolismo basal debería efectuarse bajo determinadas condiciones, esto es: sujeto descansado, en estado de vigilia, en ayuno de 10-12 horas, bajo condiciones controladas de temperatura (22-26 C°), ausencia de infecciones y libre de estrés emocional. Pero, en la tasa metabólica en reposo no se incluye la condición de estar en ayuno, toma en cuenta la energía utilizada para el aprovechamiento biológico de los alimentos. No obstante, estas dos mediciones, difieren en menos del 10%, con lo cual ambos términos se tienden a utilizar indistintamente.
Para el cálculo del gasto energético basal (GEB) se pueden usar diferentes ecuaciones predictivas: Ecuación de Quenouille; Ecuaciones de FAO/WHO/UNU; fórmula de MB de la OMS, etc. Una de las más utilizadas es la Ecuación de Harris y Benedict, siendo en su versión revisada:
• Hombres: TMB = (10 x peso en kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) + 5
• Mujeres: TMB = (10 x peso en kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) – 161
Factor de actividad física (FA) o gasto por actividad física (GAF).
Como ya hemos comentado el anterior factor (GEB) es el más importante ya que el factor de actividad física va a variar mucho de unos individuos a otros. Hace referencia a la energía que gastamos durante el día para realizar el trabajo físico y la actividad física. Así, no es lo mismo que una persona sea muy activa y practique algún deporte o vaya varias veces al gimnasio que otra más sedentaria. En el primer caso del total GET el porcentaje que supone el FA puede ser del 50% o incluso superior, mientras que en el segundo caso sólo supondrá un 25% (correspondiendo las dos terceras partes al GEB).
Entonces, para poder sumar el valor del FA, debemos multiplicar el GEB por algún factor de corrección que representa la actividad física del sujeto en cuestión (GEB x FA). Existes diferentes tablas que asocian ese factor de actividad con la intensidad y/o tipo de actividad física. A continuación, presentamos la tabla de la FAO/OMS (1985):

Gasto termogénico de los alimentos (GT).
Anteriomente se denominaba Acción Dinámico Específica de los Alimentos (ADE) o Efecto Térmico de los Alimentos (ET). Es la cantidad de energía empleada en la digestión, absorción, transporte, metabolismo y almacenamiento de los nutrientes después de comer (periodo posprandial). Supone un 8-10% en el gasto energético diario y va a depender de factores como: la cantidad de comida ingerida, la proporción de macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas), el momento de la ingesta, etc. Para su cálculo, normalmente se emplea la siguiente fórmula: GT = 10% (GEB x FA)
Termogénesis por Estrés (TE).
Este cuarto componente, se refiere al aumento en el gasto energético debido a respuestas al estrés, como exposición al frío, infecciones, ansiedad o recuperación después del ejercicio. En condiciones normales, este factor suele representar una proporción relativamente pequeña del GET en comparación con otros componentes como el GEB o la actividad física. No obstante, en situaciones extremas (como exposición prolongada al frío, enfermedades graves o estrés psicológico crónico), esta contribución puede aumentar significativamente. Por ejemplo: en climas fríos, la termogénesis inducida por el frío (non-shivering thermogenesis) puede elevar el GET hasta en un 30% en personas con tejido adiposo pardo activo. Durante una infección severa, el cuerpo puede aumentar su gasto energético en un 10-20% para combatir patógenos y reparar tejidos dañados.
Pues ahora que ya conocemos todos los componentes del GET, te dejo una simple calculadora en la cual de un modo sencillo puedes calcular las calorías diarias que necesitas ingerir.
Calcula tu Gasto Energético Total (GET)
Bibliografía.
- Carbajal Azcona, Á. (2013). Manual de nutrición y dietética.
- Milla, P. M., Poch, M. D., & Puigdevall, J. M. R. (2008). Calorimetría: aplicaciones y manejo. Nutrición Clínica en Medicina, 2(3), 155-166.
- Redondo, R. B. (2015). Gasto energético en reposo. Métodos de evaluación y aplicaciones. Revista española de nutricion comunitaria, 21(1), 243-251.
- Vargas, M., Lancheros, L., & del Pilar Barrera, M. (2011). Gasto energético en reposo y composición corporal en adultos. Revista de la Facultad de Medicina, 59(1), S43-S58.


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