Introducción.
Coloquialmente, cuando decimos que una persona es «resiliente» nos estamos refiriendo a que es una persona fuerte, que resiste cualquier envite de la vida o se sobrepone pronto. Vamos a indagar un poco más sobre este término.
Según el Diccionario de la Real Academia Española la palabra resiliencia deriva del inglés «resilience», y a su vez del latino «resiliens, -entis» de «resilire» (saltar hacia atrás, rebotar, replegarse). Nos proporciona dos definiciones:
«1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido».
El término resiliencia fue inicialmente usado en el campo de la física y con un significado próximo al anteriormente señalado: capacidad de ser flexible y volver a un estado anterior positivo después de una disrupción. Sin embargo, a partir de la década de los 70 del siglo pasado se introduce con fuerza en el campo de la Psicología y otras Ciencias Sociales. Incluso, con anterioridad a esta fecha podemos encontrar algunos antecedentes de su uso, por ejemplo, el de la enfermera Scoville quien en 1942 publica un artículo en el que hablaba de «La extraordinaria resiliencia de los niños en tiempos de guerra» (C. Jourdan-Ionescu, 2001: 164).
Al igual que otros grades constructos psicológicos, existen multitud de definiciones de «resiliencia», y estas han ido evolucionando según lo han hecho las investigaciones y ámbito geográfico. No es objeto de este artículo exponer cada uno de los modelos y su evolución, pero sí haremos alusión a las primeras investigaciones.
Primeras investigaciones.
Cabe destacar el trabajo realizado por las psicólogas Emmy Werner y Ruth Smith, las cuales estudiaron a 698 niños y niñas nacidos en 1995, en la isla de Kauai (archipiélago de Hawái). La hipótesis de partida era que los niños que crecían en unas condiciones más desfavorables o de riesgo (pobreza, problemas de salud mental de los padres, violencia, alcoholismo, etc.), tendrían más probabilidades de sufrir enfermedades físicas y mentales, trastornos del aprendizaje, convertirse en futuros delincuentes y otros problemas de adaptación. Atendiendo a estos factores, identificaron un total de 276 niños y niñas de alto riesgo. Treinta años después las investigadoras pudieron comprobar que 72 de estos chicos llevaban una vida adulta con normalidad, eran personas maduras, seguras de sí mismas y plenamente integradas.
¿Qué diferenciaba este grupo de niños «superresistentes», «resilientes» del resto? Las investigadoras identificaron varias características en común: durante el embarazo y parto no habían sufrido daños cerebrales graves; la mayoría pertenecían a familias de menos de cuatro hijos; en su niñez fueron considerados como niños cariñosos, activos, de fácil trato. Además, independientemente de que fuese alguno de sus padres y otro «cuidador», habían establecido vínculos seguros y de apoyo con un adulto significativo.
Conceptos relacionados.
Pero a la par que se iba formando el concepto de resiliencia en el campo de la Psicología, encontramos otros muy relacionados, por ejemplo:
La invulnerabilidad.
Se dice que alguien es invulnerable si no puede ser dañado, herido. En la mitología griega se decía que Aquiles era invencible, era invulnerable, bueno, casi invulnerable. Al nacer su madre lo sumergió (atendiendo a una de las versiones) en el río Estigia sosteniéndolo por un talón, siendo esta parte de su cuerpo la única vulnerable. En la guerra de Troya ganó innumerables batallas, pero finalmente Apolo dirigió una flecha lanzada por París hacia su talón y así terminó con él. Si nos centramos un poco más en el tema que nos ocupa en este artículo, en la década de los 70 empezó a usarse también el concepto de «invulnerabilidad» al observar a aquellos niños que parecían desarrollarse con normalidad a pesar de vivir en unas condiciones familiares muy desfavorables (véase por ejemplo en. «The síndrome of the psychologically invulnerable child», Anthony, E.J. 1974). No obstante, este concepto dejó de usarse, ya que presupone que el individuo posee unas cualidades intrínsecas, estables en el tiempo, inmutables y con las cuales puede afrontar cualquier amenaza o riesgo; esto es, si se es invulnerable no se puede tener un «talón de Aquiles».
«Coping» o Afrontamiento.
Se refiere al conjunto de estrategias que el individuo pone en marcha para hacer frente a situaciones estresantes. En concreto, Lazarus y Folkman (1986) lo definieron como los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas, externas y/o internas, que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo. Estos autores clasifican las estrategias en función de si van orientadas a la emoción u orientadas al problema. También se suelen diferenciar las adaptativas de las desadaptativas o inactivas. En cualquier caso, parece que el término de resiliencia abarca situaciones más amplias que las relacionadas con el estrés.
Personalidad resistente o «hardiness».
Concepto propuesto por Kobassa y Maddi en la década de los 70. Según este autor, los individuos con este tipo de personalidad (de «dureza») resisten el estrés y permanecen sanas tanto a nivel físico como psicológico, a diferencia de otras que sufren alteraciones en su estado de salud. Tres son los componentes principales: Compromiso, Control y Desafío (reto). De nuevo, este término es más restrictivo que el de resiliencia puesto que alude a un tipo específico de personalidad.
Conclusión.
Para finalizar el artículo nos vamos a quedar con la definición de Edith Grotberg (1995): «La resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas, superarlas e inclusive, ser transformados por estas», y, como consecuencia «Nadie escapa de las adversidades».
Bibliografía.
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- Fernández-Lansac, V. y Crespo L., M. (2011).Resiliencia, personalidad resistente y crecimiento en cuidadores de personas con demencia en el entorno familiar: una revisión. Clínica y Salud, 22(1), 21-40. doi: 10.5093/cl2011v22n1a2. Recuperado el 15 de mayo de 2014, de http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/clinica/cl2011v22n1a2.pdf
- García del Castillo., J., García del Castillo-López, Á., López-Sánchez, C., y Dias, P. (2016). Conceptualización teórica de la resiliencia psicosocial y su relación con la salud. Salud y drogas, 16 (1), 59-68.
- García-Vesga, M. C. & Domínguez-de la Ossa, E. (2013). Desarrollo teórico de la Resiliencia y su aplicación en situaciones adversas: Una revisión analítica. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 11 (1), pp. 63-77.
- Grotberg, E. H. (2006). La resiliencia en el mundo de hoy. Cómo superar las adversidades. Barcelona: Gedisa.

Muy buen Post, gracias por compartir. Ejemplos claros y definidos de lo que es la resiliencia
Muchas Gracias Don Plácido! Seguiré aportando mi punto de vista sobre este y otros conceptos relacionados con el bienestar psicológico, físico, social y económico.